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viernes, 27 de marzo de 2009

Anthony ha muerto.

Anthony Josué Rosales Morales ha muerto. Una bala segó su vida.

Anthony no era delincuente, ni narcotraficante, ni político, ni activista social, ni “eco-histérico”, ni homosexual. Tampoco era un líder universitario, ni periodista o escritor. No era de izquierda ni de derecha y tampoco era médico, ni abogado y mucho menos un terrorista que quería desestabilizar a algún gobierno. No era católico, ni evangélico, ni gnostico, ni creyente, ni ateo aunque si representaba a Dios.

Anthony no tenía problemas con nadie, porque solamente se comunicaba con sus padres y Katherin su hermana. Tampoco tenía una novia “marera” con quien se hubiese vinculado para meterse en complicaciones sentimentales. Ni siquiera tenía amigos que lo hubiesen llevado por malos caminos.

Anthony tampoco tenía vicios: No fumaba, no bebía, ni mucho menos utilizaba drogas para poder sobrevivir en este país.

Anthony no tenía enemigos porque no le hacía daño a nadie, ni siquiera andaba chismoseando ni levantando falsos testimonios, ni tenía alguna actitud negativa que pudieran tener como consecuencia lógica su muerte. Es más, ni siquiera hacía malas caras a nadie, pues las únicas malas caras que hacía, se debían a que algo no le gustaba y se incomodaba muchísimo. Es cierto que a veces hasta llegaba al llanto, pero eso y nada más.

Anthony era alegría y felicidad. El mundo de los que lo conocían giraba en torno a él. Todo el que le veía directo a los ojos, veía una dulzura única y especial. Si se reía por cualquier tontería, todos seguían inevitablemente su risa que transformaba la existencia en algo mucho mejor que lo que tenemos hoy.

Cada movimiento de sus manos y piernas, cada gesto de su rostro, era seguido de cerca por los que estaban con él. Anthony era un líder que todos querían observar.

Pero Anthony ha muerto. Una bala segó su vida. Con todo lo bueno que tenía, ha muerto.

Anthony era bueno y era angelical. Anthony solo tenía dos meses de edad pero una bala perdida segó su vida en los brazos de su madre, para convertirse en la más conmovedora muestra de hasta qué estado de salvajismo hemos llegado como sociedad.

Mis condolencias a sus familiares y a los buenos guatemaltecos, porque con Anthony murió también una parte vital de nuestro país.

jueves, 26 de febrero de 2009

VOLVER AL PRIMER AMOR

Esta frase más que romántica, es violenta. La primera vez que leí algo parecido fue en el libro del Apocalipsis, en la cita en que Jesús le recrimina a la iglesia de Efeso: “Tengo contra ti, que has perdido el primer amor”. Debo confesar que me impactó pero no pasó a más.


La última vez que oí esta frase, me la dijo Romeo, después de muchos años de no vernos. Romeo, otros amigos y yo, cuando éramos jóvenes queríamos cambiar el mundo y confluimos en un lugar llamado Iglesia, creyendo que esa era la manera de llevar a cabo nuestra misión. Con los años, Romeo permanece incólume en África sufriendo en carne propia las injusticias de los poderosos saqueadores de aquel paraíso, que sin miramientos, ha esclavizado a los ángeles que eran dueños de allí.


Un día antes de su viaje a África hace muchos años, Romeo que tenía algún tiempo de estar en México, pasó por Guatemala y vino a mi casa a despedirse. Yo tenía muchos años de no saber de él y me encontró viendo la vida pasar; mientras él, la hacía pasar. Me preguntó por mis sueños y mis ideales, los cuales estaban tan engavetados que el tema era incómodo para mí. Por ser casi mi hermano, le confesé que muchas cosas ya no me interesaban y fue allí cuando me dijo: “En todas las áreas de la vida llega el momento en el que uno debe volver al primer amor. Uno debe recordar los motivos por los que decidió por esa opción”. Esa es la parte violenta de la que hablaba.

No es fácil empezar nuevamente un camino, cuando ya no tienes el combustible de la motivación, sino solamente la fuerza que te da la convicción. La motivación te hace continuar un poco más, pero la convicción te hace llegar.

Una por una, estoy retomando las cosas que dejé pendientes en el camino. Estoy preparando una larga lista de tareas pendientes que me hace sentir un vacío existencial, como cuando te das cuenta que ya no te queda café en la taza, pero todavía te queda champurrada. Por ahora mi lista va más o menos así:

1. Graduación de la U (Ya casi… ya casi).
2. Subir al Volcán de Agua (el más bonito del mundo y galaxias próximas).
3. Mejorar mi receta de Pepían (la comida más típica de Guate. Aunque no lo crean hago uno muy bueno).

4. Llevar a mis padres al Portalito a tomar chibolas de cerveza (esa la debo desde hace rato).
5. Viaje en familia a Costa Rica (Para esta Semana Santa).
6. Viaje a Egipto, Japón, Xela y conexiones. (se vale, se vale).
7. Ver el atardecer en el lago de Atitlán (antes que se termine de contaminar ¡Qué triste va muchá!) con mi esposa e hija.
8. Comprarme una granjita en Tilarán
9. Abrir un restaurante (Ya está todo listo… bueno, en mi cabeza) .

10. Escribir un libro (Aunque nunca lo publique).

11. Adoptar un niño o niña.

12. Pintar un cuadro.

13. Escribir un libro sobre mi percepción de Guatemala (Aunque lo publique)

14. Visitar a Wichi y a Willi en Salcajá, y tomar caldo de frutas.


En fin, aunque no parezca, este blog está en algún lugar de esta lista pero poco a poco va quedando más abajo. Hoy, por lo menos hoy, quise volver a retomar las motivaciones que me hicieron abrirlo y colocar este mensaje.

Bueno... sigo con mi lista…

lunes, 16 de febrero de 2009

TERRORISMO: El próximo nivel

Hasta hace unos días, era mal de muchos y consuelo de tontos, decir que nuestros niveles de violencia no habían llegado hasta los extremos vistos en México, pues acá aún no se colocaban artefactos explosivos en lugares públicos.


Señores: Lamento decirles que hemos llegado al próximo nivel. Hace unos días circuló la terrible noticia informando sobre la detonación de una bomba molotov en un bus que se dirigía a Palencia, dejando algunos heridos graves, entre ellos una pequeña niña de dos años. Afortunadamente la mujer fue capturada y ahora solo queda esperar que sea juzgada con toda la ley, como lo que es: UNA TERRORISTA DE MIERDA. Así con todas sus letras, aunque ofenda.


Cuando uno ve documentales sobre hombres bomba en otros países, cree entender que esto es consecuencia del lavado de cerebro al que estas personas son sometidas desde su más tierna e inocente infancia. Pero cuando se experimentan réplicas de este mal en culturas como la nuestra, cabe la pregunta que lamentablemente aún no tiene respuestas: ¿Hasta dónde llegaremos como país? Aunque algunos traten de negarse a sí mismos la realidad cruda que vivimos, hemos de reconocer que urgen los cambios porque esto ya es una guerra declarada.

Es triste escuchar a las autoridades diciendo que estos son actos que buscan responder al "avance" que se tiene en contra del crimen organizado cuando lo que se percibe es que ni siquiera se le hacen cosquillas a este monstruo dantesco que se come nuestra patria.

Las personas pertenecientes a las maras no escatiman esfuerzos ni creatividad para hacerse sentir en Guatemala. Sus mentes enfermas deben creer que están en un videojuego en el que cada pantalla salvada los lleva a retos más difíciles, en los que se tiene que recurrir a ingeniosos métodos para poder vencer al enemigo. Lo preocupante es que ahora el enemigo es la sociedad y cualquiera está expuesto ante esta ola de violencia que nos rebasa y la verdad no existen garantías para nadie en este país.

Por ahora, solo queda tomar las precauciones del caso y encomendarse a Dios o a la idea que se tenga de Él, hasta que como sociedad surjan los medios para hacer que las autoridades cumplan con sus objetivos. Urge una propuesta concreta pero hasta ahora este país no encuentra el sendero que lo saque de este laberinto.

Son tiempos muy difíciles. Quisiera escribir sobre algo positivo pero por ahora, me es indispensable hacer catársis, expulsando estas sustancias nocivas de mi ser. Usted disculpe.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

¿Y EL HAMBRE PUES?




Hace algunos años caminaba un domingo como a las 6:30 de la mañana para pasear a mi perra llamada Harumi. A lo lejos escuché a alguien que levantaba a los vecinos gritando “¡La Prensa!... ¡La prensa!” era un señor como de unos 65 años que como todas las mañanas vendía los diferentes periódicos que circulaban en el país. Siempre lo admiré porque a su edad, realizaba su trabajo sobre una vieja bicicleta de carreras que lucía un oxidado artilugio improvisado para llevar el producto que ofrecía, así como también por esa extraordinaria vos grave que se escuchaba desde varios metros a la redonda.

Mi perra se enredó con la cadena, así que decidí arreglarla aprovechando el tiempo mientras se acercaba el voceador y poder así comprar el periódico. Estaba yo en esos menesteres cuando salió un vecino y también esperó que se acercara, cuando ya lo tuvimos frente a nosotros, el vecino le dijo: “¡Púchica don!... ¡Usted si que tiene buenos pulmones, pues lo escuché desde hace rato cuando todavía venía lejos! ¿Cómo le hace para gritar tan fuerte?"

El voceador se sonrío solamente y le dijo: “¡¿Y el hambre pues?!” y soltó una sonora carcajada que seguimos contagiados por su entusiasmo y alegría.

Viene la historia anterior para comentarles estimados amigos, que recientemente terminé la etapa de preparación para los privados y gracias a Dios, a la planeación adecuada que hicimos con el grupo de estudio, al apoyo incondicional de mi esposa, familia y a la colaboración de algunos amigos, logré la meta propuesta de sacar en una sola tanda los tres privados, quedando únicamente pendiente la tesis. Cuando una ex compañera me preguntó cómo había hecho para lograrlo después de dejar tantos años de estudiar y estar tan desactualizado, recordé la respuesta del vendedor de periódicos, y le dije “¡¿Y el hambre pues?!


Esa hambre que tengo por recuperar (por así decirlo) el tiempo perdido, me ayudó a optimizar los recursos disponibles y a sacrificar horas de descanso y de familia que finalmente me ha permitido esta alegría.

Quiero agradecer especialmente a mi esposa y a mi hija, a mis padres y hermanos, a la familia Alfaro Donis, a la familia Caballeros, a la Chatía, al Cachorro Betancourt, y a tantos otros por estar siempre pendientes de nosotros, gracias por sus consejos y oraciones, así como por compartir esta alegría conmigo. Además un agradecimiento especial a los Licenciados Mynor Morales y Carlos Hernandez por su ética profesional, vocación y todo el empeño que pusieron en sus asesorías.

Agradezco a mis compañeros de batalla Heidi Méndez, Rosy Martínez y Luis Aldana por su solidaridad y compromiso de permanecer conmigo a pesar de que otros del grupo desistieron y tomaron un camino distinto. Les reitero mi apoyo incondicional para terminar lo que ya comenzamos y les digo que valió la pena todo el esfuerzo que se hizo, recordemos que todos los sacrificios económicos, familiares y personales darán tarde o temprano los frutos esperados.

Va también mi agradecimiento especial a Julio Orantes por ser un compañero que siempre estuvo allí para compartir sus conocimientos, además recibí mis sinceras felicitaciones por lograr también sacar los tres privados juntos. Ya sabés Julio que seguimos a la orden para lo que sigue.

Ya se que esto no es acto de graduación muchá, así que disculpen si me extendí, pero creí necesario utilizar este espacio que por las razones anteriores he tenido abandonado y que al final espero retomar poco a poco.

Además les invito a preguntarnos con cuanta “hambre” estamos llevando nuestra vida en lo profesional, con la familia, con los amigos y con todo lo que hacemos cada día, pues los resultados obtenidos dependen directamente de la pasión con la que asumamos la vida.

¡Gracias a todos y Dios los bendiga!


Foto tomada de aquí

miércoles, 10 de septiembre de 2008

LIBERTAD 15 DE SEPTIEMBRE DE 1821. ¿Para quién?








Hace unos días mi esposa me dijo que debería comprar unas banderitas para colocar en el carro, pues estamos en el mes patrio. Me quedé pensando sobre la apatía que aquella frase me hizo sentir y que eclipsó la emotividad con la que ella experimenta estos días de septiembre. Imaginé, eso si, que en otros países como el de ella (Costa Rica) si debe sentirse algo así como amor patrio estos días.

Estuve cuestionándome sobre este asunto y el "mea culpa" me golpeaba el pecho, pues todo buen ciudadano debe sentirse orgulloso de su patria, o está condenado a ser visto como un traidor (¡Válgame Dios!). Confieso que sentí algo así como vergüenza y a la vez cierta tristeza pues ¿Cómo es posible que pueda alguien vivir sin ese sentimiento indispensable que es el amor a la patria?

Sin embargo llegué a una conclusión: No tengo porqué sentirme mal.

Sé que muchos dirían que merezco ser un apátrida, o ser expuesto públicamente por no amar a mi país. Entonces sería llevado a un juicio donde el "JUEZ" ("JUEcienmil p....") estaría listo para enviarme a la horca moral y a exponerme a la ignominia digna de un ente como yo, apoyado por supuesto por los señores del jurado y talvés por muchos amables lectores que hoy me hacen el favor de visitarme.

Entonces ahuevado por lo que viniera, diría en mi defensa:
Señor JUEZ, señores del jurado, señores lectores, si este juicio hubiese sido hace unos días, yo mismo hubiese pedido mi castigo. Pero hoy, después de analizar detenidamente la situación, debo decirles que este país cada vez es menos mío. No puedo celebrar el "aniversario" de un país, simplemente porque ese aniversario no existe. La independencia fue una puesta en escena (muy bien montada por cierto) llevada a cabo por un grupo de berrinchosos criollos que se sintieron desplazados por la Corona. Desde ese día apoteósico, nuestros políticos heredaron la capacidad de hacer teatro y del bueno, al ver que funcionó, perpetuaron esta práctica desde entonces: Diferentes actores, otros motivos, con mas o con menos parafernalia, pero al final el show ha continuado.

Los montajes mas recientes incluyen obras como "Liberación del País ante la Ola Comunista"; varias "Elecciones Presidenciales Transparentes" (casualmente casi siempre fueron militares) y otras que trataban sobre supuestas persecuciones a los banqueros estafadores. También vale la pena recordar la excelente tramoya para la obra "Soberanía Nacional" que se montó para justificar el incremento de efectivos del ejército y por ende el presupuesto asignado. Y una brillante obra titulada "La Firma de la Paz" (la obra maestra de este grupo teatral).

No está demás recordarles otras obras interesantes como la "Captura de Manolito", "La Fuga de Charly Quintanilla", los "Millones Invertidos en el Deporte" (se incluyeron en esta obra varios actores extras que se fueron con todos los gastos pagados a Beijing. Por cierto, eran mucho más que los atletas seleccionados) y la obra reciente pero casi olvidada titulada "Accidente" que trataba sobre un helicóptero y el ex-ministro (Q.E.P.D.).

Después de todo esto, ¿Me piden que celebre una fecha que tiene como resultado lógico un país como este? Discúlpenme pero no. Ya se que me dirán que nada tiene que ver la independencia con esto, pero para mi, si tiene que ver y mucho, pues este país ha estado basado desde entonces en la injusticia y en la habilidad de mantener al pueblo en su estatus quo.

Para terminar mi defensa debo decirles a los que me consideran negativo por lo anterior, que amo a mi patria y creo firmemente que algún día saldremos de este abismo en el que estamos sumergidos. Para ello trabajo cada día y lo hago de la mejor manera posible. Para ello he decidido ser cada día más profesional y me preparo constantemente y los que trabajan conmigo, bajo mi cargo o no, saben que siempre les insto a que estudien y salgan adelante. Constantemente llamo la atención a los que tiran basura en la calle, o se acomodan a ver la vida pasar. Estoy preparando a mi hija para que sea honorable, digna, exigente y excelente en lo que hace. Y todo esto es amor patrio, pero no para una fecha con la que desde hace rato no me siento identificado.

Amo a mi patria, pero no la patria que condena a los niños a la desnutrición, no a la patria con "padres" que se roban Q82 millones, ni a la que ha dejado que las raíces de poderes ocultos hayan llegado hasta el extremo de ver en trapos íntimos al mismísimo presidente.

La patria que amo es la que veo cada día en la Universidad, luchando por salir adelante, es aquella que está llena de gente que hace hasta lo imposible porque sus hijos vayan a la escuela, la que se esmera cada día por salir a trabajar, a pesar del latente temor de no regresar, o peor aún, que uno de los suyos no regrese a su casa.

Amo la patria del empresario justo que paga lo que es y a veces un poco más. La del periodista que se esmera por decir siempre la verdad sin importar que ofenda a muchos, la del médico que cobra lo justo y no hace operaciones innecesarias para poder viajar a Miami. La del abogado que realmente usa la ley con justicia y no a conveniencia. La del jardinero que ama su trabajo.

Así que señor JUEZ, señores del jurado, estimados lectores: Den ustedes su veredicto. Y ¡Que viva la otra Guatemala!





Foto tomada de aquí.

lunes, 9 de junio de 2008

¡Nos vemos en noviembre!

Estimados todos:
Pido disculpas por la inconstancia de las últimas semanas de este blog.

Como algunos saben, había tirado la toalla hace muchos años en muchas cosas, pero después del nacimiento de mi hija y el renacimiento de mi esposa, decidí retomar la vida y todo aquello que se quedó pendiente por puras tonterías.

Como consecuencia de esa decisión, les comento que gracias a Dios cerré pensum de estudios en la Facultad (por eso la ausencia en la blogosfera) y ahora tengo cuatro meses para prepararme y poder ganar los privados. La meta propuesta es ganar en noviembre las tres áreas sujetas a evaluación, cosa muy difícil, especialmente para alguien que se alejó de la universidad hace tantos años pero que sin embargo me esmeraré en conseguir, pues tengo una motivación que cada día me dice "¡Papi te amo!" y abre los ojos para cada cosa que hago y me observa y me imita y precisamente por esa motivación voy a esforzarme más cada día para ser motivo de orgullo siempre, pues espero que mi 100 sea el cero donde empiece su vida y que ese 100 sea lo mejor posible, para que desde allí logre primordialmente ser una persona honorable, digna y responsable. Creo que esa es la herencia más importante que podemos dejar a nuestros hijos, ya si además podemos dejarles cosas materiales, eso será simplemente la añadidura.
Queridos amigos, el objeto de este post es disculparme porque continuaré ausente, aunque espero estarlos leyendo a cada uno en medida de lo posible.
Así que oficialmente me despido por un tiempo y les deseo muchos éxitos y bendiciones en cada una de las cosas que hacen. Gracias por su tiempo de leerme y ¡Nos vemos en noviembre!

viernes, 29 de febrero de 2008

EL CICLO NATURAL DE LA NOSTALGIA




Los besos que no te di
por miseria, por olvido o por orgullo,
se evaporan y suben hasta el cielo
formando nubes negras que me cubren.

Después se desvanecen y se vuelven lluvia/llanto
que golpea impertinente mi ventana,
mientras me cubro con un recuerdo triste,
que se vuelve humo entre mis brazos.

Pero esa lluvia/llanto no renueva
lo poco que me queda de armonía.
Al contrario, me erosiona,
dejando infértiles los hermosos huertos
donde solía cosechar mis alegrías.

Todo se vuelve frío
y no bastan los recuerdos tristes.
Quiero entonces tus palabras
calentando el frío de mi alma,
quiero que suenen suavemente
disipando la neblina de mi vida.

Sigo caminando descalzo
sobre el témpano de tu ausencia.
Nada calienta los huesos de mi alma,
traigo entonces otro recuerdo triste,
pero los recuerdos tristes no rompen
este ciclo natural de la nostalgia.

Y sigo con frío.

lunes, 4 de febrero de 2008

TEOLOGÍA DE LA PROSPERIDAD


Desde hace algunos años, se ha venido escuchando en muchos países la llamada "Teología de la Prosperidad". Según Wikipedia, se denomina así a "un conjunto no sistematizado de doctrinas cristianas que enseñan que la prosperidad económica y el éxito en los negocios son una evidencia externa del favor de Dios".

Por lo tanto, la pobreza o la falta de abundancia material, así como la enfermedad, son signos visibles de que la relación con Dios está mal, ya sea por estar en pecado o por falta de un compromiso sincero con Él. Esta doctrina se ha desarrollado especialmente en las iglesias evangélicas neo-pentecostales, aunque también en algunos sectores de la Renovación Carismática Católica.

Dentro de sus máximos exponentes a nivel mundial, se encuentra el famoso evangelista Benny Hinn (emulado brillantemente por el guatemalteco Cash Luna), que se dio a conocer por supuestos milagros, especialmente el sonado caso de Evander Holyfield, el pugilista que estaba desahuciado pero que después de que Hinn orara por él, sanó y ganó mucho dinero, al punto de dejar como regalo la suma de US$265,000.00 a la Iglesia pastoreada por su sanador. Aunque sus detractores no dejan de mencionar que Hinn fue denunciado porque supuestamente Holyfield nunca había estado enfermo.

Cash Luna (Casa de Dios), junto con Harold Caballeros (El Shaddai) y Jorge López (Fraternidad Cristiana) entre otros, han logrado que en Guatemala este movimiento tenga un auge incomparable en los últimos años, al punto que la misma Cervecería Centroamericana identificó como una de sus más preocupantes amenazas para los próximos años, no la entrada de su férreo competidor, sino el crecimiento del movimiento evangélico en el pais. Esto me lo contó uno de los personeros unos días después de asistir al análisis FODA realizado por la empresa.

Estos predicadores proclaman un Dios que retribuye abundantemente los aportes económicos de los feligreses, por lo que se mantienen en una constante lucha por motivar a los miembros de sus iglesias a que "siembren" para poder cosechar en abundancia. La semilla que se debe sembrar, es por supuesto, dinero.

En lo personal y sin ánimo de ofender, debo ser honesto y decir que para mí no es más que la representación "cristianizada" de la ideología neoliberal, que en la práctica, mide la realización y felicidad personal por la cantidad de cosas que se pueden comprar, es decir, se basa en la primacía del individualismo y el predominio del materialismo como bendición; por lo tanto condena a los menos afortunados culpándolos por su situación y dejan de ser importantes, aspectos como arte, cultura, y otros, por el simple hecho de no generar riqueza. También quedan fuera de todo análisis los 5 siglos de opresión y desigualdad en el país y que han originado el crecimiento incontenible de la pobreza.

Con este tipo de ideologías no se hace más que estar cada día más preocupados por nuestro propio bien, olvidándonos de nuestra realidad como país. Además algunas de las personas evangélicas con las que hablé y que no pertenecen a estos movimientos, me manifestaron su inconformidad, y hasta su sentimiento de ser "discriminados" por su condición.
Desde ningún punto de vista estoy apoyando las doctrinas que predican el conformismo. Simplemente creo que Dios bendice el esfuerzo que cada uno hace por hacer las cosas de la mejor manera posible, pero que definitivamente hay factores sociales, intelectuales y hasta culturales, que limitan la obtención de resultados.
Además para mí y para muchos otros, la prosperidad económica es solo una parte de la vida, la más insignificante cuando la comparo con la bendición de tener a mi familia, a mis amigos y este país que algún día será como lo soñamos.
"En el ocaso del sol, se nos juzgará por el amor" San Juan de la Cruz.

viernes, 25 de enero de 2008

¡NO ME RECUERDES!

Podría llenar un libro describiendo tu belleza. Otro describiendo lenta y dolorosamente mi nostalgia. Y uno más, para decirte de mil formas que te extraño, y en este último, te describiría todo el amor que por ti siento. Sin embargo, escribo dos palabras y el recuerdo de tu sonrisa me envuelve, así que prefiero contemplarte tiernamente.

¿Tú me recuerdas cada día, así cómo yo te recuerdo? Si es así, deseo que no me recuerdes, pues es difícil la nostalgia. ¡No me recuerdes! pues no quiero pensarte calladita. ¡No me recuerdes! porque si me recuerdas así, estaremos siempre tristes.

¡No me recuerdes! prefiero estar escondido, como cuando jugábamos tu y yo. ¡Si! escondido en tu corazoncito. ¡No me recuerdes! pero si no puedes evitarlo, si tienes que hacerlo, entonces quiero ser como un suspiro que llega veloz, está un momento y se retira, dejando renovada la vida. Quiero ser un palpitar acelerado de tu corazón, que te hace correr alegremente sin saber por qué. Quiero ser un sentimiento de emoción que no entiendes, que solo sientes y te reanima.

Y allí escondido, esperaré a dejarme encontrar como siempre lo hacía, para que cuando estemos juntos, descubras frente a mí, que fui yo ese suspiro, ese palpitar, ese sentimiento y que estaremos juntos para siempre.

Pero por ahora, ¡No me recuerdes!

Foto de mi hija.


Por ahora en la distancia.





viernes, 7 de diciembre de 2007

DOS CON QUINCE

5 de diciembre de 2005
Mi esposa tuvo otra hemorragia, más fuerte que las anteriores. Así que como a las siete de la noche estábamos nuevamente en la clínica de la doctora.


Dos semanas antes, nuestra hija había nacido pesando solamente dos libras con quince onzas, a las 14:15. Mi esposa había estado a punto de perder la vida en el parto, debido a un problema poco común llamado Acretismo Placentario, que consiste más o menos en que la placenta echa “raíces” que se aferran al útero y hasta en los intestinos, ocasionando en la mayoría de los casos, la muerte. Estas “raíces” son en realidad tubos llenos de sangre, por lo que durante el parto mi esposa perdió tanta sangre que casi muere. Yo estuve allí: Recuerdo una cubeta con una cantidad de sangre como yo nunca había visto en mi vida. Mi esposa estaba hinchada pues trataban de mantenerla con vida a base de sueros, de los cuales solo quedaban los envases por todos lados del quirófano. Sangre: era todo lo que veía. Mi esposa esbelta y hermosa, se había convertido en un cuerpo hinchado y casi inconsciente de aquella realidad, luchaba por su vida y lo único que hacía era preguntar con las pocas palabras que le quedaban: “¿Y mi hija? ¡¿Está bien?! ¡¿Le contaste los deditos… están completos?!


Fueron varias horas en las que no sé de donde saqué fuerzas para no solo estar allí, sino atender el teléfono y hacer llamadas conforme me lo pedían los doctores, pude también soportar ver como entraban y salían aparatos y especialistas: Cardiólogo, anestesista, infectólogo, etc. A los amigos y familiares que estaban afuera solo les preocupaban dos cosas: Que mi esposa estuviera bien, y a cuánto estaba ascendiendo la cuenta. En Guatemala si no tenés un buen seguro médico, la depresión post-parto nos puede dar a los maridos ;) La cuenta llegó a cantidades jamás imaginadas porque se necesitaron exámenes, especialistas, transfusiones de sangre, además de los dos intensivos de los siguientes días.


Del trabajo corría al sanatorio y cuando llegaba a mi casa, sentía físicamente, una sombra negra que deambulaba los alrededores. Era como un ángel de la muerte que asechaba a mi familia como ave de rapiña esperando que caiga su presa. Una noche llegué sin fuerzas y recurrí una vez más a Dios. Ese día había pedido un estado de cuenta parcial y era tanto el dinero que no sabía de dónde iba a salir. Así que impuse las manos sobre los papeles, ignoré al ángel de la muerte y confié. Es lo bueno de estos momentos del extremo, en que ya no te sirve nada más que confiar.


Mi esposa salió del intensivo muy delicada y como no teníamos opción, tomamos la terrible decisión de sacar a nuestra hijita aún con dos libras y quince onzas del sanatorio. El pediatra hizo hasta lo imposible por pasarla al IGSS (Seguro Social), pero estaba ocupado, así que nos consiguió una incubadora en el Roosevelt (Hospital público). Cuando llegamos allí, tuvimos que entrar por la emergencia para dar datos. Aquello parecía un burdel: Un “médico” (si se le puede llamar así) practicante estaba haciendo comentarios racistas contra una pobre mujer indígena embarazada porque tenía dolores y apenas tendría su quinto mes de embarazo, pedía ser ingresada por temor de perder a su hijo, pero fue rechazada y le dijeron que regresara hasta el noveno mes. El séquito de “enfermeras” le reían las gracias y comentaban también: “¡No Pirir! Mirate a esta pues, que la ingresemos dice y le falta bastante y hasta su sabana traía jajaja”. La señora enrolló su sábana vieja y rota, dio la vuelta avergonzada y se fue. Recuerdo ahora lo del evangelio de san Marcos que dice: “Si en algún lugar no los escuchan y no los reciben, sacudan el polvo de sus pies, como protesta contra ellos”.


A mi hija la sacaron de la incubadora de la ambulancia y la colocaron en una camita descubierta de la emergencia. De pronto se aparece otra practicante con ínfulas de experta, que se estaba comiendo un Tortrix (bolsita de snacks). Cuando hablaba escupía partículas sobre mi hijita y con la mano libre la tocaba toda y decía estupideces como: “Lo que tiene su hija es pulmonía”, “lo que pasa es que su señora no se alimentó bien en el embarazo”, “ustedes seguro se equivocaron en la cuenta, pues esta niña es de tiempo completo, no es prematura”, etc.


Cuando pedimos que por favor la pusieran en incubadora, una enfermera de aspecto desagradable, fue clara en su sentencia y puso las cartas sobre la mesa diciendo: “Ustedes aquí están en un hospital público y no en el sanatorio. En el sanatorio de donde vienen están acostumbrados a la CALIDÁ, aquí estamos acostumbrados a la CANTIDÁ”.


En ese momento mi esposa convaleciente, mi familia y yo no teníamos más opción que soportar aquellas cosas porque temimos que si decíamos algo, se desquitaran con nuestra hijita que se quedaría en aquellas manos. ¿Qué otra cosa podíamos pensar de gente que era indiferente al dolor ajeno?


Tuvimos que resignarnos y cuando estábamos en el carro, Dios me permitió sentir confianza y le dije a mi familia: “No nos queda más que confiar en Dios, al final Dios es tan Dios en el sanatorio, como lo es en este lugar” y Dios fue Dios. Mi hija fue trasladada al intensivo y comprobamos lo que el pediatra nos decía, pues es un excelente intensivo con un personal bien calificado, desde los especialistas hasta los conserjes, pasando por enfermeras y personal administrativo.


Pero el 5 de diciembre, en la víspera de mi cumpleaños, la doctora nos dijo que la hemorragia casi estaba controlada, pero que mi esposa debía ser operada en ese momento pues debían quitarle lo antes posible el útero y temía que si se desangraba en la casa, no diera ni siquiera tiempo de llegar a un hospital. Nos aclaró las cosas diciendo que debido a la pérdida de sangre de hacía quince días, estaba tan débil que no existía ninguna garantía de que saliera de aquella operación. Nos sentimos destruidos. Mi esposa pidió un momento para pensarlo y se dirigió lentamente hacia el baño, dando pequeños pasitos conforme sus pocas fuerzas se lo permitían. Sintió en ese momento lo que sintió Nuestro Señor Jesucristo en la cruz: “Padre, ¡¿Por qué me has abandonado!?” podía haber estado el mundo entero con nosotros en aquella clínica, que mi esposa se hubiese sentido sola. Unos minutos después tomó una decisión, con ese carácter que solo ella podía tener: No estaba lista para morir así. Contra mi voluntad, no quiso contar nada a su familia en Costa Rica, debido a que mi suegra padece del corazón, así que escribió unas cartas despidiéndose y aclarando que me había obligado a callar. Además necesitaba reconciliarse con Dios, y sobre todo, despedirse de su hijita. Así que la apoyé y nos arriesgamos. Llegamos a la casa y oramos al buen Dios para que nos ayudara. Mi esposa clamaba: “¡Señor, no me quites la vida! ¡Piensa que no es cualquier mujer la que te lo pide, es una madre que solo quiere estar con su hijita!”


Ya fortalecidos con la oración, hablamos con toda tranquilidad del futuro sin ella, lo que quería para su hijita, lo que yo le diría de su mamá, cómo pagaríamos las deudas, tanto anteriores, como la de la nueva operación y tantas cosas más. Nos despedimos con un fuerte abrazo que nos uniría para siempre.


Al día siguiente, es decir, el 6 de diciembre de 2005, día de mi cumpleaños, la llevé al Roosevelt y casi sin poder caminar se dirigió hacia el intensivo de pediatría a despedirse de la bebita. Nada fue más doloroso que aquello.


6 de diciembre de 2007
Por la mañana cuando estoy saliendo del baño, escucho las hermosas carcajadas de mi hija, y esa vocecita diciendo: “Papi” “papi”. Entro a la habitación y la abrazo fuertemente porque es mi cumpleaños. Me dirijo a la cocina con ella en los brazos y veo a mi esposa que me recibe con un excelente desayuno especial.


Por la noche, después del trabajo, me dirijo hacia mi casa porque mi esposa y mi hija me esperan con la casa llena de globos y un cartel que ambas pintaron y que dice: “Feliz Cumpleaños Papi”, además de una cena deliciosa que consiste en una carne en salsa roja, arroz y vegetales, acompañada de un exquisito vino Concha y Toro, Cabernet Suavignon y un delicioso postre que consiste en un pastel de melocotones.


Hoy estamos celebrando la vida de los tres, pues los tres estamos muy bien, completamente bien: Nuestra hijita está completamente sana, mi esposa aunque perdió el útero, está completamente sana también, y yo aunque todavía un poco endeudado estoy excelentemente bien. Ahora vemos la vida de diferente manera y cada día juntos es motivo de alegría y de dar gracias a Dios.
Hemos empezado de nuevo: En una casa más pequeña, con un carro más viejito pero con mucha más alegría y felicidad que antes. Queremos recuperar todo el tiempo que hemos perdido a lo largo de nuestras vidas, hemos retomado nuestros estudios, seguimos luchando por nuestros sueños y estamos retomando nuestros ideales.


Escribo esto para dar Gracias a Dios, porque fue, es y seguirá siendo Dios y es bueno. También para dar gracias a tantos amigos y familiares que nos apoyaron en aquellos momentos difíciles, tanto con sus oraciones, su compañía e incluso con su apoyo económico. Quisiera mencionar nombres pero son tantos que prefiero pedirle a Dios por cada uno de ellos.


Cuando paso momentos difíciles, pienso en mi pequeña hijita de dos libras y quince onzas, luchando por aferrarse a la vida en un intensivo y eso me da fuerzas para seguir adelante. Como dice mi suegra: “Debemos comernos las verdes, para disfrutar más de las maduras”.

miércoles, 5 de diciembre de 2007

LOS NUEVOS VALORES



El día viernes iba para mi trabajo de lo más tranquilo y motivado, no solo porque ya era viernes, sino porque el día estaba perfecto. Lamentablemente mi carro comenzó a fallar hasta que se quedó tirado y no hubo poder que lo hiciera arrancar.


Como pude lo empujé para no estorbar el paso de los vehículos e intenté varias veces arrancarlo sin poder hacerlo. Para ser honesto, de mecánica se lo mismo que de aeronáutica, o sea, NADA. Llamé a unos amigos que inmediatamente estaban prestos para auxiliarme, pero tampoco pudieron hacer mayor cosa. Por fin decidimos remolcar el carro hasta un taller que nos queda en frente del trabajo y mi sorpresa fue Mayúscula (Con "M" de decir "¡Mierda!") cuando el mecánico me dijo que me había tronado el motor y que la reparación saldría por lo menos en unos ¡¡Q.4,500.00!! (US$.580.64 para la mara no chapina).


Después de las cosas que me ha tocado vivir y que algún día les contaré, pocas cosas en la vida me desbalancean y este asunto no fue la excepción. Lo tomé tranquilamente, me resigné no porque me sobrara el pisto (¡bien sabe Dios que no!), sino porque al final son cosas materiales. De pronto tuve un flashazo de aquellos únicos y decidí buscar otro taller para tener una segunda opinión, pues si iba a invertir todo eso, mejor hacerlo con alguien conocido.
Apareció un patojo enclenque que me recomendaron, filiforme y de ojos avivados, nada comparado con la apariencia de experto del primer mecánico que consulté. Me decidí a confiar en él, mas por la persona que me lo refería, que por lo que pudiera ayudarle su apariencia. Para mi sorpresa, a los 4 días me lo estaba entregando reparado en excelente estado y lo más importante: Solo me cobró ¡¡Q.985.00!! (US$.127.00) es decir, una quinta parte de lo que me habían presupuestado al principio y me adjuntó las facturas de los repuestos y su cobro por mano de obra.


Escribo este post, porque esta situación me hace pensar que lamentablemente hemos perdido muchas cosas como sociedad, y de las cosas más importantes que se perdieron, podemos mencionar los Valores.


Es triste pensar que ya se acabaron aquellos tiempos en que la honestidad y la honorabilidad eran la garantía con que todos nos movíamos. Si alguien nos decía que cobraría cierta cantidad por un trabajo, confiábamos y todo estaba bien. ¡Cuántas veces habremos sido timados o estafados y no nos dimos cuenta!


Antes bastaba con dar la palabra para que la persona quedara comprometida; no era necesario firmar contratos, escrituras, pagarés, etc. mientras que ahora hay personas capaces de estafarnos ¡aún con documentos firmados!


Pareciera que los nuevos valores de la sociedad son las argucias, los engaños, el sacar ventaja de cada situación, el sentirse más inteligente por aprovecharse de otro, en resumen hacer dinero fácil a costa de los sacrificios de los demás.


Alguien me contaba que es amigo de una pareja de médicos especializados en Ginecología y Obstetricia y que un día los visitó y los encontró planificando unas vacaciones a Miami. Para poder costearse el viajecito, estaban escogiendo dentro de los archivos de sus pacientes, aquellas a las que iban a practicarles cesárea, ya sea que las necesitaran o no. Lo mismo podemos decir de Abogados, Administradores, Servidores públicos, Diputados, etc, etc, y un muy largo etc.


Lo más triste del caso, es que en varias ocasiones he escuchado a padres de familia aconsejando a sus hijos para que se aprovechen de las situaciones en que les sea posible, sin pensar en el daño que les están haciendo. Por ejemplo, si en una tienda les dan vuelto de más, les enseñan a quedarse callados, cuando lo correcto es enseñarles a que lo devuelvan, pues alguien deberá pagar ese dinero.


Creo que ya es hora de hacer todo lo que se pueda para cambiar esta "cultura de muerte" como dice la Iglesia Católica. Debemos enseñar a nuestros hijos a ser personas honorables y con palabra, pero la mejor manera de hacerlo es con el ejemplo.


Yo creo que una familia mejor es posible, es posible también una colonia, una ciudad, un país y en general, un mundo mejor, sí y solo sí, cada uno de nosotros recuperamos los valores de antaño y los ponemos de moda.
Algunos de estos valores son: Honestidad, Honorabilidad, Esfuerzo Diario, Sinceridad, Respeto, Educación, Amor a la Patria, Respeto a los Ancianos, Ayudar a los necesitados...
¿Alguien quiere seguir con esta lista, contarnos que otros valores se han perdido, o mencionar con qué le gustaría comprometerse?



Foto tomada de la Página de Ramón Castro.

viernes, 7 de septiembre de 2007

Tedeum Anticomunista



Me siento sorprendido ( debo decir desagradablemente sorprendido), por la misa que se llevó a cabo en la Catedral Metropolitana el pasado 22 de agosto, con motivo de la conmemoración de 53 años de la lucha anticomunista en el país.

Hay varias preguntas que me hago y quiero compartir con ustedes:

Primera:
¿Existió realmente en Guatemala el Comunismo Institucionalizado, para que ameritara que Monseñor Rossell y Arellano iniciara la Cruzada Anticomunista, alborotando a los sacerdotes, ya sea de ultraderecha de la época, ya sea muchos otros incautos, y estos a su vez, a sus feligreses?

A mi forma modesta de ver las cosas, nunca han existido en Guatemala, ni existirán, las condiciones para el comunismo como tal. Definitivamente hubieron comunistas en el país, pero el Gobierno que derrocaron basados en esta excusa, no solo demostró no ser comunista, sino que también demostró su interés por sacar adelante al país al punto que es innegable que ha sido el mejor Gobierno que hemos tenido en Guatemla, debido al avance que se logró en áreas como trabajo, salud y educación; además del avance político que se alcanzó en la época y del cual ya no queda ni la sombra (solo veamos a nuestros insignes candidatos de hoy en día). Este triste acontecimiento no es más que otra demostración de la paranoia de los gobiernos estadounidenses. ¿No le parece un caso similar el de las cantidades industriales de armamento nuclear que no estaban en Irak sino solamente en la cabeza de Bush?
Segunda:
¿El derrocamiento del Gobierno de Arbenz, trajo beneficios reales, sostenibles, y lo más importante, para todos en el país?

Definitiva y rotundamente no. La CIA instauró en el país un gobierno mediocre y militar, que solamente se prestó a los intereses de los Estados Unidos, a costa del sufrimiento y miseria de un pueblo abusado desde tiempos inmemoriales, que por un decenio vio la luz y sintió que era tomado en cuenta. El sufrimiento de este pueblo es inaceptable, pues vivimos en una tierra privilegiada, pero este cambio político se encargó de establecer la estructura que permitiría hasta nuestros días, que a estos privilegios solo tuvieran acceso unos pocos. Este solo fue el inicio de una serie de gobiernos militares sanguinarios y desalmados. No es necesario recordar lo que pasó desde esa época, pero si vale la pena que cada uno analice en lo que nos hemos convertido como país (por ejemplo: porcentaje de analfabetismo, 50% de niños en algún estado de desnutricion entre otros).

Tercera:
¿Qué valor tiene que después de 53 años la Iglesia conmemore este "acontecimiento"?

Perdonen pero en este país tan dividido, en realidad ninguno. Por más que trato de entender las bondades de este "Tedeum", no logro encontrar una; no veo como puede esto ayudar pues el hecho de participar de la manera en que Monseñor Rossell y Arellano lo hizo (Con caravanas con el Cristo Negro de Esquipulas por varios pueblos como parte del show), no debería ser motivo de orgullo para las autoridades de la Iglesia. Lejos de eso, esta celebración solo viene a recordarnos que lamentablemente algunas personas de la Iglesia intervinieron en la vida de los pueblos, de una manera muy alejada de lo que la Iglesia pide.

Como Católico que soy, mejor le voy a pedir a Dios que algún día mis ojos puedan ver un presidente por lo menos parecido al que Manuel José Arce llamara acertadamente "El Coronel de la Primavera".
Foto: Jacobo Arbenz siendo obligado a desvestirse en público cuando salió del país.

sábado, 25 de agosto de 2007

Sencillez versus Simpleza


Las situaciones importantes de mi vida empezaron con pequeños y sencillos detalles. Detalles sencillos pero nunca simples, pues desde hace mucho tiempo siento que la simpleza (cosa de poco valor o significado) es casi pecado, pero la sencillez (ausencia de dificultad o de complicación) es virtud.

La globalización en que vivímos, exige el desprecio de lo sencillo para que entre lo soberbio; exige correr tras sus banalidades carentes de encanto y causantes de muchas frustraciones especialmente en los jóvenes que están formando su camino. Muchos corren para estar al día de las modas, para demostrar que son capaces de tener, aunque estén descuidando el ser. ¡Vaya manera de Vivir! (¿Morir?): Condenados a la constante insatisfacción que se desprende de la comparación con los demás y que obliga a actuar inmisericordemente ante la necesidad ajena, pues lo importante es que "YO" esté bien. Ya lo decía Tagore en la famosa frase que sigue:

"¡He perdido mi gotita de rocío!", le dijo la flor al cielo del amanecer, que había perdido todas sus estrellas.

Yo por mi parte, he decidido desde hace algún tiempo, comenzar a frenar estas actitudes "simples" que a veces tengo. Quizá motivado por la alegría que se siente salir avante de las situaciones difíciles, gracias a la providencia de Dios y al apoyo incondicional de mis familiares y amigos. Estoy tratando de dar luz verde en mi vida a lo sencillo, pues reviviendo mi pasado descubro que es precisamente en lo sencillo, donde se ha originado todo lo que me ha dado la paz y la felicidad verdadera.

Puedo mencionarles como ejemplo, la sencilla sonrisa que le di a la hermosa mujer en aquel entonces desconocida, pero que hoy es mi esposa, la sencillez de su sonrisa espléndida correspondiéndome sin conocerme. La manera sencilla en que decidí cuando era adolescente, acercarme a mi padre para hablarle de fútbol sin que este deporte me gustara, solo para tener un motivo para hablar, ya que durante muchos años le hice tantos desprecios que terminó por alejarse totalmente.

Si la sonrisa de aquella muchacha hubiese sido simple, yo me hubiese sentido decepcionado y hoy no seríamos tan felices como somos. Si las primeras conversaciones con mi padre hubiesen sido simples, hoy no tendríamos la excelente relación que tenemos.

Este blog es mucho de eso: Lo Sencillo, que definitivamente tiene como requisito lo auténtico; lo que nos hace detenernos a pensar, a sentir, a desacelerar el ritmo para respirar pensando un momento lo que respiramos, vemos, olemos, tocamos, oímos y en fin, vivimos. Este espacio es para descubrir lo bueno que se quedó perdido en el pasado y que de repente podemos recuperar; es para analizar lo malo que se quedó prendido hasta el presente y que de repente podemos desechar; es para compartir lo que nos hace crecer como personas, y que seguramente ayudará a los demás a ser un poquito mejores.

Si vos que leés estas líneas querés contarnos algo de eso sencillo en temas familiares, religiosos, culturales, intelectuales, sociales y aunque no parezca también políticos, este espacio es tuyo, quiero compartirlo con vos y te agradezco tu opinión y tu tiempo de leerme.

¡Bienvenidos todos y todas,
Buena onda!