martes, 27 de noviembre de 2007

El Chon



Allá por mediados de los 80`s, mi hermana estaba por hacer su Primera comunión. Tendría ella unos ocho años, mi hermano once y yo andaba por los 14. Unas semanas antes, a alguien se le ocurrió la "brillante idea" de regalarle a mi mamá un Chompipe (es decir, pavo, para la mara que no es de Centroamérica) con la intención de que en casa se terminara de engordar al susodicho y que estuviera fresquito y gordito para tan esperado acontecimiento.

Mi mamá que nunca ha sido muy amiga de las mascotas (y menos de las aves), lo aceptó encantada pero sin pensar todo lo que aquella aventura implicaría. Emocionada salió al mercado a pedir hierbas (no me acuerdo cuales) para poder alimentar al desafortunado (aunque en ese momento no conocía su infortunio el pobrecito... el incauto se sentía dichoso en aquella casa en que todas las atenciones eran solo para él. ¡Imaginense cuanto lo cuidábamos todos! ¡Cuando lo veíamos lo imaginábamos en el plato, y el pobrecito sentía que estábamos enamorados de él!).

Conforme pasaron algunos días, empezó a caernos mal el plumoso animalito; nosotros ya ni lo volteábamos a ver, mi mamá se desesperó de cuidarlo, y cada vez era más difícil atenderlo como "se merecía". Así que un buen día, mi mamá se fue al mercado para comprarle más hierbas, pero esta vez no fue tan paciente, así que decidió dárselas todas de un solo y olvidarse del chompipe por unos días. Nuestra sorpresa fue que el pobre "Chon" no sabía medirse con la comida, así que se atragantó todo lo que sus fuerzas le permitieron. Aquella fue una tarde muy lluviosa y el desagüe del patio se tapo por completo. De pronto alguien entró a la casa dando gritos para que saliéramos a ver al Chon: El desdichado estaba flotando lentamente en el patio, totalmente indigestado.

En su angustia, a mi madre se le ocurrió buscar ayuda (por supuesto, cuando ya había pasado la lluvia) y sus ojos verdes brillaron cuando pensó en la persona idónea para tan complicadas situaciones: "Doña Naya", la ancianita que nos vendía tortillas. Nunca supimos su verdadero nombre pues casi no hablaba español, pero muchos aseguraban que se llamaba "Leonarda". Sin embargo este es un dato inverosímil (¡a puchis!).

Doña Naya llegó con sus pasos ancianos pero acelerados, acompañada de una botella de aceite y muy buenas intenciones. Al ver al "Chon" todavía flotando, quedó impactada y no pudo contenerse así que salió corriendo a rescatarlo. La sorpresa fue para todos: ¡todavía estaba vivo!
Ante nuestras escépticas miradas, Doña Naya se inclinó y colocó la cabeza de Chon sobre su mano izquierda y comenzó a frotarle el cuello con aceite, y el alma con la siguiente letanía adornada de su peculiar forma de hablar:

-¡¿Que te pasó Chon?! ¡Tode este es porque sos chuch con la comide, Chon! Ya te vas´curar.

Después de repetir varias veces la formula, el Chon se durmió resignado sobre las manos que intentaban rescatarlo. Doña Naya lo acomodó suavemente y se levantó diciendo:

-¡Ya´sta. Se va curar el pobrecito! Tené pacencia.

Al día siguiente, Chon corría como rejuvenecido por todo el patio. Extendía sus alas como coqueteándole a la vida. ¡Se sentía la mamá de los chompipes pues!

Lamentablemente para Chon, el proceso de engorde no fue para siempre. Llegó el día en que cumplió el destino para el que había venido a este mundo: Lo hicieron en un recado (salsa típica de Guatemala) delicioso para celebrar la fiestecita de mi hermana. ¡Qué paradojas las de la vida! La Primera Comunión de mi hermana, fue la última comunión del Chon. Doña Naya fue la invitada especial pero no pudo llegar por sus ocupaciones, así que mi mamá le preparó una buena olla de comida para ella y su familia.

Recuerdo con alegría todos aquellos días de la infancia-adolescencia, en que todo era novedad. Recuerdo con nostalgia todas aquellas personas de la cuadra que formaron parte de nuestra vida: Vecinos, vendedores, el carpintero, la maestra, el electricista y especialmente en este día, a doña Naya, la señora de la tortillería. Todavía me parece verla con su cara iluminada por el fuego de su comal, o mejor dicho, por su sonrisa esplendida y desdentada mientras me decía:

-¡Ay´me lo saludas a tu mamá!

17 comentarios:

Anónimo dijo...

Oh Eddy! Me has hecho reir y casi hasta llorar. (de la risa y de la alegre nostalgia de aquella niñéz) ¿Cómo se te ocurre acordarte de este episodio de la infancia que tantos recuerdos me ha traido? ¡Con qué alegría he leido este post! Sobre todo porque haz hecho recordar a una gran persona que fue doña Naya. No hay duda que la sonrisa de doña Naya, es algo que se extraña en la sociedad actual, en la que caminamos como hipnotizados, hundidos en las preocupaciones del momento, y no vivimos como aquellos personajes de nuestra infancia que vivieron su dia a dia de manera natural y humana en lugar de vivir en lo artificial e inhumano.

Ojalá rescatemos cosas buenas del pasado cada uno de nosotros, porque hay tesoros escondidos y que pueden hacer de nuestra vida actual, simplemente mejor!

la-filistea dijo...

¡Me hiciste el día canijo!

Te quedó bien el relato del bendito chompipe,Me hiciste reir mucho, mucho, muchote!!
Por cierto yo tengo una anécdota buenísima.


Una vez, fuimos a visitar a mi abuelo, yo tenía como 5 años y resulta que no habían baños allá, total que mi mamá nos llevó a un lugar a hacer "pis", y cuando estaba ahí que llega un 'chompipe hijuesunana' y que me pica en el brazo..(dije brazo eh?)

Y yo pegando de gritos, un mes después en la escuela iban a vacunarnos a todos en el brazo, y yo muriendome del miedo de la aguja, entonces cuando me levantaron la manga de la blusa, se dieron cuenta que tenía el piquete, pero ellos pensaron que era la vacuna , ¡Y me salvé! ¡No me vacunaron!.

Así que yo le debo la vida a un chompipe, sería el mismo que curo dona Naya me pregunto.

Abrazos!

La Chachi dijo...

Aunque un tanto inhumano para le pobre Chon, tu post me llego al corazon porque me transporto a esos tiempos que no regresan...a los tiempos pasados con los vecinos, que al final fueron las primeras personas que viste en tu vida y se sienten como parte de tu niñez y adolescencia.

Bonito, bonito.

Black dijo...

que historia, por momentos pense que el chompipe se habia dado a querer y ya no lo habian hecho recado.... pero lo que si esta mate de risa fue eso de que estaba flotando en el patio que inverosimil eso, buen post voz sobre todo por que enmarca en una situación muy peculiar lo que tu vida familiar fue, asi como la convivencia con vecinos y personajes como doña naya que trascienden en nuestras mentes. buen post!!!

EDS dijo...

Wiwi: Gracias por pasar, recordar los buenos momentos de la infancia nos renueva y relaja en este mundo tan ajetreado, y tenes razón: Poca gente sonríe como Doña Naya va vos?

Filistea:
Buena onda, ya me di cuenta que no soy el único con anécdotas con chompipes! Me hiciste recordar mi pánico a las agujas. Saludos.

Chachi:
Es cierto, de alguna manera todas estas personas formaron parte importante de nuestra infancia. Tenés razón en lo inhumano, pero vieras que rico estaba!!!

Mago:
Fijate que si nos dio lástima, sobre todo cuando recuerdo lo felíz que estaba el pobrecito. Pero ni modo, alli si que le tocó ser "El chompipe de la fiesta" jajaja. saludos.

Anónimo dijo...

Eds, te acordás cómo peleaba doña Naya por sus nísperos, y todos los patojos de la cuadra acechábamos el árbol para tener la fruta prohibida (estoy hablando de esos nísperos, mísperos o como se diga) Yo no entiendo porqué cuando somos algo mayores nos molesta la bulla de los niños, bueno, por lo menos a mí, si nosotros fuimos cosa seria en la cuadra cuando gritábamos, somatábamos las puertas con la pelota, nos subíamos a las verjas de las casas, estallábamos cohetillos, apedreábamos a los chuchos de los vecinos, trabábamos las pelotas con las que antes habíamos somatado las puertas en los techos... Cuántas cosas hace uno de niño, verdad?

PROSÓDICA dijo...

ME SACASTES CARCAJADAS. Ojalá igual que el chompipe nos sintieramos todos al día siguiente de una indigestión jajajaja.

gracias por la visita y saludos

EDS dijo...

Jajajaja Vos Wiwi, hoy si me acordaste de lo tremendos que éramos. Eso de los nísperos me hace todavia agua la boca. Eran más deseados por lo prohibido, que por lo ricos que estaban (aunque realmente estaban de exportación). Te acordás cuando te mordió el chumino del vecino de la casa enfrente del taller??? Yo lo amenacé con matar a su chucho y llamar a la policía jajaja. Saludos.

Prosódica:
Bienvenida, me permití ponerte dentro de mis recomendados, tu post es muy interesante. Saludos amiga.

Anónimo dijo...

Jajajá. Qué perro más condenado, que me mordió bien feo la espalda (conste para que no piensen lo mismo con el picotazo de la filistea) fue la espalda. Lo irónico es que entre un montón de posibles víctimas el chucho se dirija precisamente a vos, me acuerdo que la deducción a la que llegamos es que los perros saben bien a quien se las cobran porque lo molestábamos mucho.

Recordando ataques de mascotas, me acuerdo que una tortuga que tenía la Mónica, también me agarró el pellejo (de la mano) y me dejó una pequeña cicatriz que aún conservo cerca del nudillo de mi mano derecha. Puchica esas tortugas te muerden y cuesta que te suelten!!

la-filistea dijo...

Wiwi:
Ahora si me hiciste reir, es que hay que aclarar las cosas vos, yo le tengo un pánico reverente a los perros, a mí me pasaba siempre algo, si venían "mil ocho mil" personas, a la única que la seguían los perros era a mí.Ayy Dios!!..

Yo tengo una cicatríz terrible en la rodilla por un perro serote!.. NO hay derecho muchá, no hay derecho!

Vos Eds, las agujas ya se me está quitando el miedo, pero a los perros olvidate!!.
Te acordás del post donde hablo de mi miedo a los perros.

Saludos..
Yo- la que muerden los perros. :(

Anónimo dijo...

Jajajajajaja! Gracias a Dios ya no me mordió nunca un perro, pero creeme que si miro uno, por allí no paso, me da gusto que tambien a ti te muerdan los perros,jejé perdón! quise decir que es bueno que compartamos esa misma experiencia. Jeje, son bromas.

Pedro J. Sabalete Gil dijo...

He disfrutado muchísimo el texto con mucha sonrisa y también con pena por el triste final.

Cuando vivíamos en el pueblecito andaluz de donde provengo nos regalaban conejos y gallinas para el engorde pero todas eran amnistiadas por los grupos opositores de todos los hijos juntos y mi madre tuvo que recurrir a la argucia: decía que las regalaba y era mentira, los mataba en casa de la vecina y nos lo zampábamos sin saberlo.

De hermosos afectos entre los animales y los humanos habla tu espléndida entrada.

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Saludos.

EDS dijo...

¡¡Que bueno que tenemos colegas de mordidas de chuchos por aca!!

Goathe:
Gracias por pasar, !!!esos recuerdos hermosos son tan importantes cuando estamos adultos!!! Un abrazo.

SCD dijo...

Segun avanzaba en la lectura, tenía la esperanza de leer que Chon se habia muerto de vejez.

Perdona que me presente asi de repente pero es que me encantó este post y tuve que comentar.

Muy buen blog el que acabo de descubrir.

Saludos!!!

GUSTAVO A. ABRIL dijo...

He tratado de dejarte comentarios, pero siempre me manda por un tubo.... espero que esta vez si se pueda.

Me ha encantado la historia del chompipe MUY BUENA Y DIVERTIDA.

Un abrazo.... y gracias por tu comentario en mi blog

Abrazos

Indigo dijo...

EDS,

Oye, simpático tu recuento. ¡Felicidades! Fíjate que para una navidad, o tal vez sería un 31 de diciembre, mi abuela por fin se decidió a retorcerle el buche al chompipe (pavo) que teníamos en la casa.

En realidad, creo que el pobre estaba vivo desde antes que yo naciera, pues el condenado, era re-viejo. Y como ese año eramos mas pobres y humildes de lo usual, pues le tocó la suerte de ser el voluntario para la cena.

Total, mi abuela no quería despacharlo de este mundo sin su buen traguito de vodka, dizque, para amortiguarle el porrazo... pero yo creo que en el fondo, lo hizo porque el pavo le daba lástima. Pero como la pansa de los cipotes y el hambre a veces puede más... total, creo que a la hora de la cena, ya servido en el plato y oloroso, nadie se lo quería comer. Asi que para no estar tan tristes, no hubo mas remedio que brindar a la salud del pavo.

Creo que desde entonces, cada año y en épocas de fiestas, siempre cocino rostizados para la cena. Abrazos!

EDS dijo...

SCD:
Perdon que hasta ahora conteste, vieras qu no había revisado este post. Gracias por la visita y gracias tambien por los comentarios. saludos.

Mapache:
Bienvenido, que lata con eso, mucha gente me comenta que tiene problemas,Abrazos.

Indigo:
Gracias por la visita, que bonito recordar nuestras infancias, aún en la escasez todos la pasábamos muy bien. Buena historia muchas gracias.