
A pesar de saber que en Guatemala, la señora con los ojos tapados y una balanza en la mano y que algunos aun llaman “Justicia”, se vende al mejor postor, no deja de causar indignación que el ex presidente Alfonso Portillo haya entrado al país campante y con ínfulas de “perseguido político”, supuestamente a rendir cuentas a la ley.
Durante su gobierno se dieron varios escandalosos fraudes y según algunos analistas, fue él quien permitió que el crimen organizado se instalara en las altas cúpulas del poder. Dentro de los muchos desfalcos que se le imputan a su gestión, se le acusó formalmente por la transferencia de ciento veinte millones de quetzales (unos dieciséis millones de dólares) que autorizó del Ministerio de Finanzas Públicas y que fueron a parar a cuentas particulares, entre las que se puede mencionar las de su amigo Armando Llort Quinteño, ex gerente del Crédito Hipotecario Nacional y actualmente prófugo de la justicia.
También fue repugnante ver el desfile macabro de amigos que se presentaron a los tribunales a mostrarle su apoyo, entre los que destacaron entes como el genocida Efraín Ríos Montt, El ex vicepresidente Francisco Reyes y el famoso Mario Estrada al que muchos vinculan con las redes de narcos que operan en Guatemala.
Aunque los hechos mencionados anteriormente, provocaron retortijones de vísceras en muchos guatemaltecos, nada estruja más las entrañas que saber que dos horas bastaron al Juez Julio Jerónimo Xitumul para determinar que el acusado, saldría libre pagando una fianza de ¡Un millón de quetzales!
¿Reír o llorar? Usted decide.
Ahora solo falta esperar que la famosa captura de Manolito y la entrega de Portillo, no sean el resultado de un período de gracia otorgado por las actuales autoridades, que esté siendo aprovechado por nuestros caricaturescos “más buscados” porque de ser así, no se extrañe usted que de pronto aparezca sonriendo por nuestro Macondo, el millonario y no menos histriónico Serrano Elías.
Durante su gobierno se dieron varios escandalosos fraudes y según algunos analistas, fue él quien permitió que el crimen organizado se instalara en las altas cúpulas del poder. Dentro de los muchos desfalcos que se le imputan a su gestión, se le acusó formalmente por la transferencia de ciento veinte millones de quetzales (unos dieciséis millones de dólares) que autorizó del Ministerio de Finanzas Públicas y que fueron a parar a cuentas particulares, entre las que se puede mencionar las de su amigo Armando Llort Quinteño, ex gerente del Crédito Hipotecario Nacional y actualmente prófugo de la justicia.
También fue repugnante ver el desfile macabro de amigos que se presentaron a los tribunales a mostrarle su apoyo, entre los que destacaron entes como el genocida Efraín Ríos Montt, El ex vicepresidente Francisco Reyes y el famoso Mario Estrada al que muchos vinculan con las redes de narcos que operan en Guatemala.
Aunque los hechos mencionados anteriormente, provocaron retortijones de vísceras en muchos guatemaltecos, nada estruja más las entrañas que saber que dos horas bastaron al Juez Julio Jerónimo Xitumul para determinar que el acusado, saldría libre pagando una fianza de ¡Un millón de quetzales!
¿Reír o llorar? Usted decide.
Ahora solo falta esperar que la famosa captura de Manolito y la entrega de Portillo, no sean el resultado de un período de gracia otorgado por las actuales autoridades, que esté siendo aprovechado por nuestros caricaturescos “más buscados” porque de ser así, no se extrañe usted que de pronto aparezca sonriendo por nuestro Macondo, el millonario y no menos histriónico Serrano Elías.
Foto tomada de elPeriodico



