Con los años, Jacob se dedicó más a las tareas de la casa mientras que Esaú se especializó en trabajos del campo y la cacería. Un día Jacob preparaba un delicioso plato de lentejas, cuando de pronto regresaba su hermano totalmente agotado por la faena del día. Al sentir el olor a aquella deliciosa comida solicitó un plato a su hermano, quien valiéndose de la ocasión le dijo: “Júrame que renunciarás a los derechos de tu primogenitura y te doy un plato de lentejas”.
Esaú que no pensaba en otra cosa que su hambre y cansancio, le dijo: “¿Y que me importa a mí la primogenitura? ¡Estoy que me muero!” Aceptó aquel plato de lentejas con lo que perdió todos los derechos que le correspondían.
Este relato me hizo pensar un día de estos, que Guatemala es en este momento como Esaú que ya nada le importa con tal de calmar su hambre y cansancio ante tantos problemas sociales, económicos, políticos y hasta emocionales. Con una violencia galopante que nos respira en la nuca, hemos llegado a pensar en las ideas más descabelladas para salvar la vida.
Estoy convencido que la gran mayoría de los que han votado y votarán a favor de esta propuesta, ni siquiera han leído ni mucho menos analizado lo que significa. Lamentablemente los fundadores de este proyecto tienen el suficiente capital para "vender" esta idea. Es contraproducente que los otros sectores que deberían estar encargados de velar por el pueblo, no han hecho una propuesta sensata, con lo que están perdiendo mucho terreno.
El mensaje de este post es invitar a los ciudadanos a que antes de firmar cualquier solicitud, lean detenidamente, se informen por otros medios y analicen su decisión.
En vista de que no existe promoción de criterios diferentes a los planteados en esta propuesta, les dejo algunos artículos de interés que puede consultar antes de tomar su decisión:
