miércoles, 25 de junio de 2008

DON LORENZO Y LA MARTINA

“Tanto que cuesta hacer estas dobladitas. Vaya que doña Licha me tenía lista la carne… ya´sta bueno de sal así las vo´adejar. El aceite que me trajo el Alvarito está caro, mejor ´biera usado la manteca de coche, ´hora ya´stuvo... ese Juliancito como chilla y ya le di de mamar, debe estar miado de seguro... ´hora que se aguante otro ratito...”.

Este y otros pensamientos resignados aderezaban las dobladitas de masa rellenas de carne que afanada preparaba la Martina allá por los años sesentas; mientras que el borracho del Lencho (el huevón de su marido) llevaba varios días sin trabajar en su carpintería y muchos más sin darle dinero para comer. Pero la Martina era abusada y decidió no dejarse morir de hambre ni dejar morir a los seis patojos, así que ni sabía hacer dobladitas pero preguntó, compró los ingredientes y se animó. ¡Ay, si yo la vi!

Cuando estaban listas unas cuantas, llamó a la Lichita, hija de doña Licha la carnicera, para que le ayudara y se ganara unos cuantos centavos vendiendo las dobladitas, porque “qué vergüenza salir a vender a la calle, hasta allí no llega toavía mi necesidá” decía altanera como fue hasta ese día. La Lichita pidió permiso a la Lichota que algo brava dijo que sí. ¡¿Cómo no iba a estar brava?! Si la Lichita nunca la ayudaba. Ni modo como en la carnicería no se ganaba sus centavos ¿Qué iba a querer?; pero ese día quiso. ¡Ay, si yo la vi!

-Andaite pues mija... ´ay te acordás que son a centavo”. –Le decía la Martina mientras no la dejaba salir pues estaba terminando de acomodar las dos docenas de dobladas calientitas, junto con el frasquito donde había preparado la salsa de tomate para acompañar. La Lichita estaba impaciente por ganarse sus centavos pero trataba de ser educada. Sin embargo cuando la Martina terminó de acomodar la canasta, salió corriendo tan rápido que por poco se cae al tropezar con el Canelo (el aprovechado de su perro).

Como a la media hora regresó la Lichita recontenta y gritando alborotada:
-¡Doña Tinita!... ¡Doña Tinita! Apúrese mamayita , ¡¿No ve que ya las vendí todas?! ¿Ya me tiene otra tanda lista?

-¡¿Tan rápido mijita?! ¡Dame chance que ´horita te preparo otra buena tanda! –Contestó emocionada la Martina, mientras se secaba los espejitos redonditos de sudor que le brotaban de la frente y reflejaban las llamaradas que salían de la leña ardiendo por debajo de la parrilla, donde había colocado su sartén. ¡Ay, si yo la vi!

Terminó pues la nueva tanda, que ahora era de 4 docenas de dobladitas. Buscó una canasta más grande y las acomodó.

-¡Andaite pues mijita, después nos arreglamos! -Le dijo a la Lichita mientras contaba ilusionada el dinero de la venta.

A los quince minutos regresó de nuevo la patoja, ahora más emocionada que antes. La Martina se imaginó que todo lo había vendido otra vez y no se había equivocado. Así que mandó a comprar más masa, carne, tomate y aceite y se apuró para hacer otra tanda de dobladitas. Aquello se repitió varias veces más.

Se vendieron toditas. Entonces la Martina ya cansada y con las bolsas llenas de monedas de a centavo y de a cinco, decidió que era suficiente, acercó su silla vieja y jaló otra para la Lichita. Se pusieron a hacer cuentas las dos bien cansadas y la Martina le dijo:

-Bueno vos Lichita, ya no sigamos ois, ya mucho vos... ya mucho. Mejor hoy si te vo´a pagar. Te vo´a dar un centavo por cada tres dobladas que se vendieron, así que te tocan… un quezal setenta y cinco centavos oís.
-¡Vaya! –Decía la Lichita con los ojos que se le salían de emoción, pues nunca había ganado tanto dinero en sus doce años de vida.
-Cinco, seis, siete…
-¡Vaya!- Y extendía la manita.
-Aquí hay cuatro de a cinco centavos…

-¡Vaya!- Y se echaba las monedas en la bolsa del pequeño delantal.

-En total un quezal cincuenta y nueve… sesenta… más otras dos fichitas de a cinco… ¡Ya´sta!

La Martina parecía que estaba limpiando frijol cuando buscaba las monedas. Después de terminar de hacer sus cuentas, la Lichita emocionada se despidió ofreciendo sus servicios para el día siguiente. Cuando ya iba hacia su casa, la Martina la detuvo porque del cansancio ni siquiera se le había ocurrido preguntar qué había hecho la lichita para vender tantas dobladitas en tan poco tiempo. Así que le dijo:

-Mirá mijita… ¿Y cómo hiciste para vender tanto vos patoja?

La Lichita que no terminaba de creer todo lo que había ganado, sin voltear a ver respondió con naturalidad:

-Es que don Lencho está chupando en la cantina de don Chico y está invitando a todos los que llegan a chupar…
Varios días pasó la Martina llorando desconsolada, hasta que se le fue la tristeza, pero lo que no se le quitó, fue la vergüenza porque la Lichita corrió a contarle a la mamá y esta señora si se comunicaba con todos así que regó la historia de las dobladitas.
La Martina nunca más volvió a hacer dobladas en su vida… al menos no para venderle a su marido. Yo ya no mucho me acuerdo porque estaba pequeñito, en su espalda, llorando y todo miado, pero ¡Ay si yo la vi!

martes, 17 de junio de 2008

¡FELIZ DÍA DEL PADRE!




Les deseo un excelente día del padre a todos los afortunados de tener alguien por quien levantarse cada día, con fuerzas renovadas y con esperanzas compartidas. Y también para todas aquellas madres increíbles que han sido también padres por ser solteras, viudas, divorciadas o casadas con alguien que no asume su responsabilidad.
También por aquellos que ya no ven a sus hijos y que se sienten abandonados. Posiblemente arrepentidos por errores del pasado. Reciban un sincero abrazo y felicitación de mi parte porque a pesar de las circunstancias fueron instrumentos usados para dar vida. A los hijos que no pueden perdonar a su padre, les deseo un momento de reflexión en este día y los exhorto a que se permitan doblegar el orgullo y si pueden, denle por lo menos una llamadita a su viejito, pues errores todos cometemos y esta vida canija da muchas vueltas.


Con mi respeto y cariño para todos, les dejo el siguiente texto que resume nuestra razón de ser como padres:



Enseñarás a volar,
pero no volarán tu vuelo.
Enseñarás a soñar,
pero no soñarán tu sueño.
Enseñarás a vivir,
pero no vivirán tu vida.
Sin embargo…en cada vuelo,
en cada vida,
en cada sueño,
perdurará siempre la huella
del camino enseñado.

Madre Teresa De Calcuta


Foto tomada de aquí



lunes, 9 de junio de 2008

¡Nos vemos en noviembre!

Estimados todos:
Pido disculpas por la inconstancia de las últimas semanas de este blog.

Como algunos saben, había tirado la toalla hace muchos años en muchas cosas, pero después del nacimiento de mi hija y el renacimiento de mi esposa, decidí retomar la vida y todo aquello que se quedó pendiente por puras tonterías.

Como consecuencia de esa decisión, les comento que gracias a Dios cerré pensum de estudios en la Facultad (por eso la ausencia en la blogosfera) y ahora tengo cuatro meses para prepararme y poder ganar los privados. La meta propuesta es ganar en noviembre las tres áreas sujetas a evaluación, cosa muy difícil, especialmente para alguien que se alejó de la universidad hace tantos años pero que sin embargo me esmeraré en conseguir, pues tengo una motivación que cada día me dice "¡Papi te amo!" y abre los ojos para cada cosa que hago y me observa y me imita y precisamente por esa motivación voy a esforzarme más cada día para ser motivo de orgullo siempre, pues espero que mi 100 sea el cero donde empiece su vida y que ese 100 sea lo mejor posible, para que desde allí logre primordialmente ser una persona honorable, digna y responsable. Creo que esa es la herencia más importante que podemos dejar a nuestros hijos, ya si además podemos dejarles cosas materiales, eso será simplemente la añadidura.
Queridos amigos, el objeto de este post es disculparme porque continuaré ausente, aunque espero estarlos leyendo a cada uno en medida de lo posible.
Así que oficialmente me despido por un tiempo y les deseo muchos éxitos y bendiciones en cada una de las cosas que hacen. Gracias por su tiempo de leerme y ¡Nos vemos en noviembre!

miércoles, 14 de mayo de 2008

¡CON PADRES DE LA PATRIA ASÍ... MEJOR HUERFANOS!




Esa incongruencia entre lo que se dice y lo que se hace, es la que logra que muchos aborrezcan la política. Ahora ya se explicará usted porqué no avanza nuestro país.

¿Usted también experimentó algo muy parecido al asco?

martes, 6 de mayo de 2008

ZOMPOPO DE MAYO


Llegó mayo. Este mes se caracteriza por muchas razones: El día de la Madre, el inicio del invierno y la famosa frase de "¡Te esperaba como agua de mayo!" pero también por los zompopos.


Recuerdo que cuando estaba en la primaria, nos emocionaba encontrar zompopos de camino a la escuela. Cada uno buscaba encontrar el más grande y los poníamos a pelear. ¡Qué maldad va muchá! pero así era la cosa.


Este insecto es misterioso y hasta cierto punto enigmático, debido a que solamente sale durante una época del año y desaparece nuevamente. Esto sucede porque en la época lluviosa es cuando los zompopos y las zompopas salen en vuelo nupcial y esto ocurre solamente una vez al año. Durante este vuelo, las hembras son fecundadas por los machos más fuertes que después de copular mueren los pobrecitos (aunque deben morir muy felices); mientras que las hembras se entierran más o menos medio metro para dar origen a nuevas colonias. ¡Imaginese a los pobrecitos en plena luna de miel y el patojero queriendo agarrarlos!


En los últimos años ha ido perdiendo su apellido "de Mayo" pues cada vez se atrasa más en salir, llegando incluso a verse algunos hasta el mes de junio; según algunos expertos, esto se debe a las inundaciones que hacen que el agua llegue hasta los huevecillos dando como consecuencia una gran mortandad de zompopitos en potencia.


Existen registros de estos animalitos desde la época prehispánica y en algunos pueblos marcaban el inicio de los cultivos.


En la actualidad estos animalitos forman parte de la dieta alimenticia de personas que habitan en América del Sur, México, El Salvador y Guatemala.


En nuestro país la receta es la siguiente:



  1. Ponga a los patojos a recoger la mayor cantidad de zompopos que sea posible, cuando vayan para la escuela.


  2. Una vez considere que la cantidad es suficiente, quíteles la cabeza, alas y patas que todavía les han dejado los patojos.


  3. Deje los zompopos en salmuera con limón y sal. Después de un tiempo fríalos en su propia grasa, preferiblemente en un comal de barro y con fuego de leña.


  4. Mientras se fríen prepare unas tortillas o en su defecto, mande a los patojos a conseguir unas pero es necesario que estén salidas del comal.


  5. Prepárese un buen trago, coloque unos cuantos zompopos fritos en la tortilla y diga "Salud". Puede agregar más limón y sal.

Aunque muchos hasta este punto estén haciendo cara de "¡Guácala!" déjenme contarles que según estudios realizados, los zompopos tienen un alto valor proteínico y es de mucho beneficio para la población. Además yo ya los probé y son mucho más sabrosos que lo que se puede ver a simple vista.

Ojalá que McDonald´s u otro similar no nos copien la receta, no vaya a ser que de repente nos encontremos comprando un menú de "Mac Zompopo Felíz". Jajajaja.

Así que los invito a que en este mes salgan de la duda y prueben con confianza los zompopos. Recuerden que está científicamente comprobado que son muy saludables y no hacen ningún daño. Eso si, falta ver a qué precio los consiguen pues otros años, la libra ha llegado a costar entre Q.40.00 y Q.50.00 (¡unos seis dólares!).

Foto tomada de aquí.